Entre el medievo y el siglo XXI
CUENCA. Arte, vanguardia, naturaleza y motor.
Dicen los textos de historia que la ciudad, Kunka, nació en tiempos de los árabes. Pero lo cierto es que Cuenca empezó a germinar millones de años antes, cuando el mar la cubría, y las conchas de moluscos compactaron en su fondo. Siglos después, las aguas desaparecieron, y sobre aquella masa de roca, la fuerza del Júcar y su afluente el Huécar, labraron las hoces que rodean la alta colina donde se alza Cuenca.
Cuenca está rodeada de una masa arbórea tan colosal, que hasta que no se llega a la ciudad, no se aprecia que se mimetiza con una generosa naturaleza que la envuelve como si quisiera abrazarla. Y es que Cuenca, que es Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, también debería ser designada, algo así como, Ciudad Reserva de la Naturaleza, porque posee un ecosistema tan fabuloso como desconocido. Y sin duda, también debería ser capital mundial del Arte.
LA NATURALEZA HECHA ARTE ENTRE CAÑONES.
Y es que vista desde sus cañones, muestra rascacielos medievales, arboledas doradas, miradores que exponen todo el esplendor de una metrópoli sumergida en las profundidades, cuyos ríos hechizan. La ciudad se alza en una elevación rodeada de tanta naturaleza que, al observarla desde arriba, impacta por su fuerza visual. Esta naturaleza generosa también es escenario de una cita deportiva nacional e internacional, la Baja TT Cuenca, que aúna pasión por el motor y naturaleza.

EL ARTE DEL CRETÁCICO.
De aquellos tiempos en los que el mar se retiró y aparecieron los primeros dinosaurios de la tierra, en Cuenca saben mucho. Aquí está el Museo de Paleontología, un centro innovador y referente a nivel mundial en investigación del cretácico. Coronando el cerro Molina, el paleontológico, llamado Tierra de Dinosaurios, ofrece una panorámica de 360 grados de ciudad. Este edificio, de cristal y hormigón sobre seis hectáreas, es una joya arquitectónica desconocida, y uno de los más bellos miradores de la ciudad.
Y es que a menos de 20 kilómetros, están Las Hoyas y Lo Hueco, dos de los yacimientos más importantes de Europa, que desvelan los últimos 500 años de la historia del planeta. Todo un ejemplo de cómo Cuenca conjuga entorno, historia e innovación.


ARTE, ARTE Y MÁS ARTE
En la pequeña ciudad en la colina todo es arte. Uno de los iconos de Cuenca es el Museo de Arte Abstracto, suspendido en el aire dentro de las legendarias Casas Colgadas. Alfred Barr, fundador del MOMA de Nueva York, dijo que esta galería es, “el museo pequeño más bello del mundo”. Este museo es referencia, objeto de estudio y culto. Su concepto sigue asombrando tal y como lo hizo en la época en la que el arte de vanguardia era visto como subversivo.

En la del Rey, la más famosa de las Casas Colgadas, está la sede del icónico Museo de Arte Abstracto, creado en 1966 y gestionado, desde 1980, por la prestigiosa Fundación March. Todo un choque entre lo rural de su diseño, y las obras que pueblan sus paredes. Un laberinto de escaleras, saloncitos, y pasillos donde gozar de su colección. Hasta que en 1985 se inaugurase el Reina Sofía, era el único lugar en España en el que se podía ver arte contemporáneo.

Las Casas Colgadas conforman una edificación singular que pende sobre la sima gracias a un arcaico andamiaje de vigas. Ya estaban habitadas en el XV, y hasta mediados del XVIII alojaron la Casa Consistorial.

Desde las Casas se vislumbra otra joya oculta, el Espacio Torner, al que se accede a través del Puente de San Pablo. Esta pasarela de hierro centenaria lleva al Convento de San Pablo, hoy parador de turismo, al que está adosada la iglesia del XVI. En ella está el Espacio Torner, que acoge la obra del genial conquense Gustavo Torner. Es otro ejemplo de edificio antiguo ocupado por vanguardia. En pleno silencio eclesiástico, bajo unos impresionantes arcos góticos, se respira la influencia de Torner,Premio Nacional de Arte Gráfico.

La Fundación Antonio Pérez es otro bastión de arte. Muy cerca del Castillo, pinturas, grabados, y esculturas, ocupan las salas de un antiguo Convento Carmelita. Recorre el informalismo, lo abstracto y el pop a través de la magia de Warhol, o del propio Antonio Pérez, pasando por Chillida, Gordillo, Saura, y Millares. Todo un referente internacional.
Arte también es su Plaza Mayor, punto de encuentro y de partida hacia la magia de la ciudad. A su vera, la Catedral de finales del XII, un icono del gótico, que entre el XV y el XVI se fue ampliando. Ha sido, por iniciativa de Miguel Ángel Albares, su canónigo mayor, la primera catedral en convertirse en un espacio expositivo de obras contemporáneas. Tiene magníficos vitrales, renovados por artistas informalitas.
Cuenca es una auténtica Ciudad Encantada que combina barrios medievales, con una cara más salvaje entre cortados y naturaleza, y abstracción e innovación.
